La leche, ¿ángel o demonio?

En el terreno de la alimentación también hay modas. Cada cierto tiempo hay alimentos que sin saber muy bien por qué ya que no hay avales científicos que aporten dichas afirmaciones, se convierten en superalimentos imprescindibles a los que se les atribuyen todo tipo de beneficios.
En otros casos ocurre todo lo contrario y lo que se hace es demonizar un alimento haciéndolo culpable de todo tipo de enfermedades (una de las que más se suelen atribuir, por desconocer todavía todas sus causas y ser además de las más temidas, es el cáncer).
Ha sucedido con la llamada guerra de los endulzantes y en los últimos tiempos está ocurriendo con la leche. Si se busca en Internet es posible encontrar una gran cantidad de artículos en los que se afirma que el ser humano es el único mamífero que continúa tomando leche de adulto y en los que se afirma que nuestro sistema digestivo no está preparado para la leche una vez abandonado el periodo de lactancia.
Nada de esto es exacto. En primer lugar, es lógico que seamos el único mamífero que continúa tomando leche de adultos ya que somos el único mamífero que practica la ganadería. El resto de los mamíferos simplemente no tienen acceso a la leche, no es que renuncien a ella de manera voluntaria.
Sobre la intolerancia a la lactosa en adultos, si bien es cierto que existe esta es más abundante en países en los que tradicionalmente no se toma este alimento ya que en occidente, donde sí se consume leche, tiene una baja presencia. El aumento en los últimos tiempos de personas intolerantes habría que buscarlo más en otras causas que afectan a la salud intestinal que en el consumo de la leche y de productos lácteos propiamente dicho.
Los lácteos no solo no son negativos para un adulto que no tenga problemas de alergias o intolerancias, sino que contribuyen a su flora intestinal, a mejorar sus defensas y a una dieta sana y equilibrada.
Marcas como Central Lechera Asturiana proporcionan al consumidor una gran variedad de productos lácteos, desde postres de todo tipo hasta diferentes variedades de leche entera, semidesnatada, desnatada, más ligera o 0% con presentaciones en brick o en botella.