This year back to school will be something different for everyone. Children will have to get used to the new rules. Masks, little physical contact or saluting with the elbows are some of them. But there are also others that they will have to respect and that will not be so simple: not sharing any type of material.

No more lending a pen to a colleague because yours has been lost or exchanging a wallet by mistake. Now you have to be very aware of everything personal of each one and it can be difficult for a child who still cannot read and who does not identify his name well in his things. Children buy their equipment in the same stores and it is not uncommon for a class to have several identical cases, purses or even coats.

If until now only children’s clothes were personalized in the back to school, now everything has to be personalized and a very original way of doing it is using colored cords. You have to buy cords of at least three different shades and make a long braid with them. Hang one of these braids from your class supplies – from your purse, from your pencil case, or even glue these cords onto your paintings so they’re quickly identifiable.

With her clothes, you must do the same. Hang a braid of this material from each label of each garment. This, regardless of whether it is correctly marked with the name. Thus, the child will identify her material and her clothes with a single glance and there will be no possibility of making a mistake and taking that of any other classmate. By braiding three different shades, the chances of error are even lower and it will be a unique and very personal symbol of the child.

This will prevent you from wearing a partner’s jacket or coat. Or that it appears with changed materials. This will not only allow a greater control of the child’s things, it will also facilitate that there are no contagions between them, not only those due to the coronavirus, but also colds and flu, which tend to spread in the classes very quickly because the most little ones tend to have a lot of contact with each other and, until now, it was common for the material to be common to all of them.

Empezamos como empiezan mucho, por amistad y pasarlo bien. Eran los últimos años del instituto y comencé a acercarme a tres chicos de mi clase que mostraban el mismo entusiasmo por la música que yo. Todos tocábamos algún instrumento, pero sin ninguna pretensión. Un día nos juntamos y nos dimos cuenta de que iba a ser difícil montar un grupo de cuatro guitarras y cuatro cantantes. Llegó el crucial momento de escoger instrumentos para formar una banda: y como yo era un poco menos terco que los demás me quedé con el bajo, que nadie quería.

Fue el primer momento en el que se mostró que en el grupo íbamos a tener diferentes personalidades. Pronto me di cuenta que no éramos malos y que había cierto talento. Y cuando ganamos el primer concurso, la cosa se puso seria. Y empezaron los primeros problemas. Yo quería ir a tope con el grupo, profesionalizarlo, gastar horas ensayando y tratar de convertirnos en algo más que un grupo de amigos que tocan. Pero los otros tres se lo tomaban como algo más relajado. 

Los años pasaron y seguimos tocando. Pero yo, paralelamente, me tomaba la música ya como una profesión. Empecé a cursar un Master en composición musical Madrid. Teníamos un disco y otro en camino y nos salían bastantes bolos. Pero la distancia entre los otros miembros del grupo y yo se agrandaba una vez que yo empezaba a desarrollar mucha más técnica que ellos: no porque fuera más listo o guapo, sino porque me lo tomaba como una profesión, y ellos no. 

Así que decidí entrar a grabar el disco, que iba a tener muy buenas canciones, y después dejar el grupo. Cuando llegó el momento y lo dije me sorprendió que ellos se lo tomaran tan bien. De hecho, se lo esperaban. Yo estaba cerca de terminar el Master en composición musical Madrid y me dijeron que sabían que lo iba a lograr: que me iba a ganar la vida con ello. Ellos seguirían con el grupo, pero desde un punto de vista amateur. Y aún hoy seguimos siendo grandes amigos… y de vez en cuando me subo al escenario con ellos para recordar viejos tiempos.