Está más que claro que nadie quiere tener un cáncer da igual la clase de cáncer que sea, lo mejor es que los tengamos lo más lejos posible. Pero recientemente una de mis mejores amigas se ha encontrado un bulto en un pecho, y todas las alertas se le dispararon. Inmediatamente después a encontrarse el bulto ya pensó que se trataba de un cancer mama, rápidamente pidió una cita al médico de cabecera que la tranquilizó mucho, ya que no todos los bultos que nos encontramos en nuestros cuerpos son cancerígenos. Pero eso no ha hecho que deje de pensar en ello y peor aún ha conseguido que el resto nos preocupemos sin saber si hay de qué preocuparse. Al final, aquel bulto no fue nada y al final nos preocupó para nada. Personalmente ya le he dicho que para la próxima vez se informe previamente antes de preocupar a nadie.

 

Ella no es la única que se preocupa antes de tiempo, en mi familia también hay gente que antes de saber si tiene alguna enfermedad ponen el grito en el cielo. No tiene ningún sentido el preocuparse por cosas que aún no sabemos con seguridad. Creo que preocuparse sin un motivo aparente no lleva a nada, salvo a molestar a los que te rodean y preocuparles innecesariamente.

 

Yo personalmente soy de esas personas que no es que se preocupen demasiado por nada, salvo por temas de dinero, que eso sí que me preocupa bastante, sobre todo cuando no lo tengo y no tengo expectativas de poder conseguirlo, pero para cosas médicas no. Para que yo vaya al médico tiene que ser algo verdaderamente grave o que me duela mucho. Hace como unos diez años que no voy al médico y la última vez que fui, fue porque me rompí el ligamento cruzado de la rodilla y ya no podía soportar el dolor al caminar. Cuando fui a mi médico de cabecera ni sabía quién era, solo pudo saberlo por mis apellidos, así que os podéis imaginar cuánto me preocupa el tema médico. Ya tendré tiempo de ir al médico cuando sea un anciano.

Quizás alguna vez te hayas fijado en que la leche que tienen en tu cafetería favorita es leche asturiana hosteleria en lugar de ser la misma botella que tú tienes en casa. Y te habrás preguntado por qué es así y qué tiene de especial esta leche.

Lo cierto es que existen algunas diferencias respecto a la leche que consumimos en el hogar y que merece la pena conocerlas, aunque sea por simple curiosidad:

– La cantidad de materia grasa. En casi todos los locales de hostelería la leche que se utiliza es la semidesnatada, excepto si el cliente pide leche desnatada, la cual ya está presente en muchos locales junto con otras variedades. Pero en hostelería el cliente quiere que los cafés queden con cuerpo y tengan esa deliciosa espumita por encima, tan consistente. Para lograr esto, la leche semidesnatada de hostelería tiene un poco más de grasa que la desnatada del hogar. Sin dejar de ser ligera, este punto extra permite que se puedan hacer los cafés que la mayoría quieren tomar.

– Los tratamientos que recibe la leche. En casa y sobre todo desde que hay microondas en prácticamente todos los hogares, lo normal es poner en un vaso la leche que se va a utilizar y calentarla sin más. Pero en un establecimiento de hostelería la leche se calienta a temperaturas mucho más altas y con sistemas distintos de los que se tienen en el hogar. Además, la leche que está hirviendo y queda en la jarra puede ser mezclada de inmediato con leche fría y vuelto a hervir. Para que a pesar de todo esto mantenga sus propiedades, la leche de hostelería puede recibir tratamientos específicos que la hacen más resistente.

– El envase. No se trata tan solo de cambiar la etiqueta del envase. El consumidor, cuando acude a comprar un producto, busca que tenga una buena apariencia y que sea de una cierta calidad, también en sus envases. Pero esto no es así en hostelería, donde una botella de leche puede durar muy poco tiempo, sobre todo en establecimientos con mucho flujo de clientes. Por tanto, no necesitan un envase grueso o que sea resistente, sino que tan solo quieren que haga su servicio y, a poder ser, que les ahorre un poco de dinero en costes ya que cada céntimo cuenta para el negocio.