Siempre me han dicho que desde pequeña ya mostraba mucho interés en la fotografía, que me llamaba mucho la atención el proceso de fijar una imagen en un soporte. Antes de que empezaran a extenderse las cámaras en los móviles ya me compraron mi primera réflex. Y desde entonces no he parado de sacar fotos, pero no fue hasta hace unos años cuando me planteé que podía ser mi profesión. Como las cosas no iban muy bien por otros caminos aposté fuerte por ello y fue así como llegó mi primer encargo serio, un reportaje especial sobre las islas Cíes.

Lo que a mí más me gustaba al principio era la foto de paisaje y de naturaleza, pero mis primeros trabajos fueron en retrato. Con la moda de las redes sociales, sobre todo el caso de Instagram, conseguí algunas colaboraciones de fotografía bastante rentables. Pero yo aspiraba algo más y así me subí al barco portonovo cies. Era la primera vez que tenía que hacer un reportaje exclusivo de fotografía de paisaje. Las fotos iban a ser publicadas, en principio, tanto en una revista como en un catálogo de una agencia de viajes. 

Había un ‘pequeño’ problema y es que yo no conocía las Cíes, aunque había oído hablar muy bien de ellas. El hecho de no haber estado nunca en estas islas podría ser un hándicap ya que me tocaría estar más tiempo buscando buenos encuadres tratando de ofrecer algo diferente a lo que ya había visto. También me había asegurado de que el día de tomar el barco portonovo cíes íbamos a tener una buena meteorología, porque una de las peticiones indispensables del cliente era que hiciera buen tiempo, con el menor rastro de nubes posible. Desde luego que las Cíes no son las Canarias, así que había que tener cuidado con esto.

Pero, aunque estaba un poco nerviosa cuando puse por primera vez mis pies en las islas, el entorno me fascinó y supe de inmediato que iba a hacer un buen reportaje. Además, el tiempo acompañó tal y como estaba previsto y mis fotos fueron publicadas. Mi primer reportaje de éxito.

¿Eres de los que prefiere hacerlo todo desde el móvil? ¿Hace tiempo que no pisas un supermercado porque también haces la compra semanal online? Pues bienvenido al club porque cada vez somos más lo que aprovechamos todas las ventajas del mundo digital para ahorrar tiempo y dinero. Pero si hablamos de alimentos es cierto que hay que tener una especial precaución, porque no es lo mismo comprar un vestido o un reloj que fruta o carne.

Todavía hoy en día existe cierto reparo a comprar alimentos frescos y perecederos por internet. Y es totalmente comprensible ya que no vamos a poder tocar esos productos ni hablar directamente con el carnicero o el frutero. Pero debes saber que tanto el almacenaje como la distribución de productos frescos a domicilio ha avanzado mucho. Ahora es perfectamente posible Comprar surtidos de quesos franceses baratos y disfrutar de nuestros alimentos preferidos sin tener que acudir a la tienda y con total seguridad.

No obstante, es importante asegurarse de que el vendedor nos va ofrecer la mejor calidad. Y la forma más rápida de hacerlo es investigando un poco la web y revisando opiniones. Hoy en día cualquier firma enfocada hacia el mercado digital tiene que vigilar su reputación online. Si una web tiene redes sociales y ofrece información puntual sobre su actividad ya es una buena señal. ¿Nunca os ha pasado que vais a comprar algo y esa tienda online no tiene ni Facebook ni Instagram? Es como si levantara sospechas. Esta forma de revisar la reputación de una tienda no nos asegura al 100% la calidad de su servicio, pero es un comienzo.

Por otro lado, también debemos estar atentos a quiénes son los distribuidores de los alimentos de la tienda. Si queremos Comprar surtidos de quesos franceses baratos, hemos de estar atentos a cuáles son los fabricantes que distribuyen de forma que todo el ciclo de envasado y distribución esté asegurado. Y luego ya tenemos que confiar en el servicio asegurándonos a la recepción del producto que el etiquetado es correcto y que los alimentos llegan en perfectas condiciones.