El celta es el equipo de mi ciudad y desde niño siempre he estado muy vinculado a él, pero como yo hay miles de personas en nuestra ciudad. No hace muchos años casi consigue meterse en la final de la copa de la uefa y para las semifinales imprimieron expositores PLV de cartón con el lema del equipo para alentar a la afición y al mismo tiempo intimidar a los rivales. Personalmente conseguí quedarme con uno de esos expositores PLV de cartón y lo tuve decorando mi habitación, hasta que me lo pidieron en la tienda que tiene mi familia para ponerlo en el escaparate. No tuve ningún reparo en cederlo para este fin ya que así lo podrían disfrutar todos y no solamente yo.

 

El otro día sin ir más lejos me regalaron una nueva camiseta del celta que no tenía, porque la novia de uno de mis amigos le estaba tirando dos camisetas a su hijo y mi amigo le dijo que nos las quedamos nosotros. Así que ahora ya dispongo de unas seis camisetas del celta completamente diferentes. Eso en mi casa no pasa, a nadie se le ocurriría nunca tirar una sola camiseta del celta, las camisetas del celta son sagradas y no hay nada que decir.

 

En mi familia estamos ligados al celta porque mi abuelo materno fue directivo del club en los años setenta y mi abuelo paterno fue delegado del filial del celta y después fue coordinador de los diferentes delegados de las categorías inferiores. Este abuelo fue el que me regaló la camiseta del celta a la que le tengo más aprecio. Camisetas de ese modelo se ven muy pocas y ya han intentado comprarme mi camiseta a diferentes precios, pero como les he dicho a ellos esa camiseta no está en venta, es mi tesoro.

 

Por desgracia ya hace unos cuantos años que no soy socio del club ya que mi economía no estaba demasiado boyante y no me quedó más remedio que dejar de ser socio e ir al campo, aunque espero volver cuando mi economía se recupere un poco.

Por obligación, desde hace unos meses me he tenido que poner al día con la compra de productos por internet. Siempre he sido bastante reacio, sobre todo con la ropa, por aquello de que nunca sabes cómo te va a quedar, pero lo que no sabía es que esta crisis iba a suponer que me aficionara tanto a hacer las compras por internet también de alimentación.

Sé que, desde años, muchas grandes empresas (concretamente una que todos conocemos) lleva intentando implementar en su negocio la compra y distribución de alimentos. Para ellos sería un salto más en su objetivo de dominar el mundo de la distribución al por menor: porque una cosa es enviar libros o pantalones, y otra fruta y mantequilla natural. Hace bien poco, casi nadie se planteaba dejar de ir al supermercado y hacer la compra de alimentación desde casa, pero con la situación que hemos vivido en los últimos tiempos se han producido unos importantes cambios en los hábitos de consumo. 

Muchos nos vimos en la obligación de hacer la compra en el supermercado por internet en lo peor de la pandemia, y algunos le cogieron el gusto. Sinceramente, no creo que a corto plazo vayamos a romper por completo con los súper físicos, pero sí es cierto que este año ha servido para replantearos algunas cosas. 

Y no solo se trata de comprar productos al gigante por todos conocido, sino también a pequeñas tiendas o marcas de toda la vida. Por ejemplo, mientras buscaba mantequilla natural me di cuenta de que el supermercado que tengo más cerca de casa no sirve la mantequilla de la marca que yo estaba buscando. Entonces busqué por internet y confirmé que la podía comprar por otros medios. 

Es cierto que no sale rentable comprar solo un paquete de mantequilla por internet por el tema de los gastos de envío, pero entonces se comprueba que esa misma tienda también me puede ofrecer otros productos interesantes para completar la compra. Y así es que uno se va acostumbrando ahorrar tiempo y tener en casa la compra que uno desea sin pasar tanto por el súper.