Si algo nos han enseñado estos dos últimos años es que muchos estamos de suerte por poder dedicarnos a lo que nos gusta. Solo así se puede resistir en los momentos más delicados. Cuando los problemas con la pandemia empezaron, nadie en el sector de la hostelería se podía imaginar lo que teníamos por delante: un vía crucis de casi dos años que algunos no pudieron superar. 

Cuando ya llevábamos seis meses de pandemia y parecía que el asunto había quedado solventado llegó una nueva ola y nosotros también nos planteamos echar el cierre. Era la opción más sencilla ya que en ese momento todo eran pérdidas. Pero pensamos: ¿y después qué? ¿Qué vamos a hacer si lo único que nos gusta y que sabemos hacer es esto? Así que tiramos para delante y tratamos de resistir. 

Fue entonces cuando vimos las posibilidades de la terraza que, sin duda, salvó más de un negocio. Como los interiores estaban cerrados o restringidos, ampliamos la terraza aprovechando una relajación de la normativa municipal. Buscamos cómo separar ambientes terraza adecuadamente para generar dos espacios diferentes, uno enfocado a la cena y otro a los cócteles. Y esta separación de ambientes fue nuestro gran acierto.

Hasta ese momento, la terraza no había sido una parte decisiva de nuestro negocio. Y eso que teníamos la suerte de contar con una acera muy ancha. Pero nuestro restaurante era un concepto muy íntimo que se mostraba mejor en el interior. Pero en este negocio también hay que saber adaptarse a las circunstancias y tener cintura: fue así como empezamos a mimar también la terraza y buscamos para separar ambientes terraza generando este doble espacio que supuso añadir nueva clientela que pronto se aficionaron también a nuestros cócteles. 

Porque con la pandemia o sin ella, la gente seguía teniendo ganas de pasarlo bien, quizás incluso más que antes. Como también teníamos experiencia con combinados en un negocio anterior, fusionamos ambas propuestas y gracias a ello conseguimos resistir. Y ahora es la línea que estamos siguiendo en este nuevo escenario tras la crisis sanitaria.

  1. Contrata un seguro de salud. Al contratar seguro salud embarazadas adeslas disfrutarás de todas las ventajas de un seguro privado durante tu embarazo: atención continuada, más ecografías y, sobre todo, de la intimidad de tener una habitación propia cuando traigas a tu hijo al mundo, pudiendo disfrutar con tu bebé y con las personas que tú decidas, sin compartir esos momentos tan mágicos con extraños.

Tienes que tener en cuenta que algunos seguros tienen carencia respecto al embarazo, por lo que debes de contratarlos con antelación para asegurarte de que te van a cubrir una vez que decidas ir a por el bebé.

  1. Un chequeo médico completo. Esto es muy importante, ya que muchos de los problemas que se tienen durante el embarazo se deben a pequeñas carencias previas que se acaban intensificando, como por ejemplo las anemias. Asegúrate de que todo está bien en tu cuerpo y de que es físicamente el mejor momento para tener a tu hijo.

Algunos médicos recomiendan el consumo de algunas vitaminas y complejos nutritivos desde meses antes de quedarse embarazada, por lo que actuar con antelación te ayudará a preparar tu cuerpo de la mejor manera.

  1. Planifica el momento. No se trata solo de ir a por el bebé y ya. Planifica las cosas de manera que tengas la seguridad de que el niño llegará en un buen momento desde el punto de vista laboral y personal. No se puede tener todo perfectamente agarrado pero una buena planificación evita que luego tengas que preocuparte sobre cómo vais a combinar horarios laborales y cuidado del bebé, por poner uno de los ejemplos más sencillos.

Tener todo eso atado y decidido te ayudará a disfrutar mucho más de la primera etapa de tu hijo, sin tener que estar organizando otras cosas.

  1. Haz ejercicio. Si ya haces ejercicio, perfecto y si no es así, comienza con un proyecto de deporte que puedas realizar durante la mayor parte de tu embarazo o incluso todo el embarazo. Deportes como el yoga pueden adaptarse para realizarse durante prácticamente toda la gestación e incluso muy poco después de dar a luz.

Así, tu cuerpo estará mucho más preparado y se recuperará antes del parto. Y no nos referimos solo a los kilos, sino también a prevenir problemas como las ciáticas, los dolores de espalda o la flacidez.