Al cumplir los treinta años comienzan a aparecer las primeras arrugas y líneas de expresión, como resultado de la disminución del nivel de dos proteínas clave: la elastina y el colágeno. Restaurar la frescura y juventud del rostro sin pasar por el quirófano no es imposible. Como informa cualquier especialista en tratamientos de medicina estética en Pontevedra, existen numerosas terapias antiaging que permiten conseguir este objetivo.
Con diferencia, los peelings químicos y los micro-needlings han ganado enteros en el sector de la medicina estética. Estos procedimientos rejuvenecen el rostro de forma no invasiva, bien con la exfoliación de las capas externas de la piel, bien realizando perforaciones minúsculas y controladas para estimular la producción de colágeno, respectivamente. Se pretende en ambos casos activar los mecanismos naturales de reparación de la piel.
Los polinucleótidos de cadena larga, por su parte, comprenden un grupo de bioestimuladores que se infiltran en la piel para regenerar y sanar sus tejidos. ¿El resultado? Un cutis más terso, hidratado, luminoso y definido, sin la flacidez ni el enrojecimiento que aparece con la edad.
¿Mensajeros celulares para renovar la piel desde dentro? Esta es la propuesta de los exosomas, un tratamiento que emplea vesículas o estructuras de células madre para transportar proteínas y material genético hasta los tejidos. Con ello, se suavizan las líneas de expresión y se mejora la uniformidad del tono.
Con la radiofrecuencia facial, las ondas electromagnéticas aplican un calor controlado a la parte interna de la dermis. Su objetivo es, de nuevo, incentivar el desarrollo de colágeno y elastina sin producir daños en su superficie.
Los hilos tensores brindan otra solución para regenerar el rostro sin intervención del bisturí, a diferencia de la blefaroplastia y el lifting facial. Se trata de filamentos equipados con espículas que se adhieren y estiran las zonas deseadas del rostro, recuperando la firmeza de la piel.