En un mundo en el que las intolerancias alimenticias son cada vez más habituales a nuestro hijo le tenía que tocar alguna: a la lactosa. La alarma saltó cuando tomó por primera vez leche de fórmula y se puso bastante malo: lo vomitó todo y hubo que llevarle a urgencias. No sabíamos que le pasaba y fue un momento complicado en el que se valoraron otros trastornos pero cuando un par de semana volvimos a probar con la leche de fórmula y se reprodujo el mismo episodio lo vimos claro.

Como mi mujer todavía le daba el pecho, seguimos así. No era la situación ideal para ella porque trabajar y dar el pecho es un fastidio, pero no nos quedaba otra opción en aquella etapa: los bebés tienen que tomar leche. Y aunque  nosotros no somos ya bebés, también la tomamos, como miembros de honor del club central lechera asturiana desde hace años. Pero al niño todavía le quedaba un tiempo para tomar su primera leche de vaca.

Tras visitar al especialista nos recomendaron probar con leche hidrolizada, la cual tiene la proteína de la leche subdivida de forma que es más fácilmente tolerable. El problema, en este caso, no fue que le sentase mal, sino que no le gustaba. Ya nos habían advertido que la leche hidrolizada tiene un sabor muy diferente a la leche materna y también a la de fórmula normal, así que tampoco nos desesperamos… Bueno, mi mujer un poco sí, porque si no empezaba con alguna leche artificial, suponía para ella seguir dando el callo día y noche.

Tras probar varios tipos dimos con una un poco diferente, más densa, que pareció empezar a gustarle. Y un poco después, por fin, mi mujer descorchó la botella de champán. Tras casi un año pudo dejar de darle el pecho.  

Pero no se puede tomar siempre leche hidrolizada, así que ahora estamos en fase de probar con leche de vaca. Como miembros del club central lechera asturiana él lo tiene más fácil, pero todavía no le ha pillado el punto. A pesar de lo riquísima que está, para él es un sabor nuevo, así que tendremos que ser pacientes… como con todo lo demás.

Ahora que los turrones llegan a los supermercados a finales de octubre, la Navidad es más larga que nunca. Dura unos dos meses. Con dos meses, los familiares ya empiezan a turrar con las fechas en la que uno piensa hacer acto de presencia en casa. La tradición es la tradición y hay que juntarse el día de Nochebuena y demás aunque tengas un horrible dolor de muelas. Entonces, cuando llegan los últimos días de octubre yo ya estoy fantaseando con la cuesta de enero, esa que para mí es un camino de rosas, porque ya no hay fiesta, cava ni uvas y Papa Noel se ha ido a su santa casa.

Pero no siempre fue así. Recuerdo con cariño la Navidad cuando era niño, cuando todavía me fascinaban las luces, cuando esperaba los regalos con entusiasmo y cuando juntarse alrededor de una mesa en Nochebuena no era un trámite que había que cubrir. Pero lo mejor de la Navidad era (y es) la comida, ¿no?

Cuando siento escalofríos por tener que juntarme con la familia en Navidad suelo engañarme pensando  que, al menos, habrá un rico menú. Mi madre siempre ha sido muy ducha para los postres, y yo muy goloso. Así que, en ese sentido, combinamos bien. Aunque cada Navidad que pasa siempre le digo que debe empezar a pedir a los hijos que sean ellos los que preparen la cena, que ella ya cumplió todos estos años, la señora se empeña en hacerlo todo ella.

Al menos ya no se mete con algunos platos complicados como el pasado. Se centra más bien en los postres y el resto o se encarga o ayudamos los hijos… como debe ser. Entre los postres no puede faltar una tarta que hace con nata montada, cereza y galleta, una especialidad de la casa que tiene su origen en una evolución de una receta que hacía la abuela.

Tampoco pueden faltar las casadielles, un postre típicamente asturiano que también hace con maestría. Y tal vez este año caiga también la tarta de chocolate y crema, otra receta que, aunque no es demasiado original, le sale tan deliciosa que merece la pena.

Así que entre la tarta de nata montada, las casadielles y la tarta de chocolate espero no tener que salir de canto por la puerta de casa.

Si observas la tabla de informacion nutricional leche lo primero que sorprende es que la cantidad de grasa que tiene la leche entera no es tan elevada como cabría esperar. Con aproximadamente un 3,8 % de media de cantidad de grasa, está muy por debajo de otros productos que se toman habitualmente en una dieta. Lo que ocurre es que hoy por hoy es fácil encontrar leche con un 0% de materia grasa, por lo que es un porcentaje que se puede ahorrar fácilmente. Además, la leche 0% tiene la mitad de calorías que la leche de vaca normal, aproximadamente 32 por cada 100 gr.

Tomar leche, ya sea 0% o desnatada dentro de una dieta equilibrada no solo no engorda, sino que aporta muchas proteínas, algo muy importante en cualquier dieta. Por eso, muchos nutricionistas permiten que se tome hasta medio litro de esta leche a lo largo del día. Por ejemplo, a media mañana y a media tarde se puede tomar un vaso de leche grande con cacao desgrasado con edulcorante, o con café y edulcorante.

La leche harta mucho y hará que tras tomar eso la persona se sienta saciada durante bastante tiempo. Por eso, supone una gran ayuda para la dieta sin aportar demasiadas calorías. Los yogures y el queso fresco desgrasado también se pueden consumir dentro de ese medio litro/medio kilo recomendado en la dieta.

La leche y el queso fresco desgrasado permiten además realizar sabrosos batidos que no solo calman el hambre, también le dan a la persona la sensación de haber tomado toda una golosina, pero sana y que no engorda.

De hecho, los batidos de proteínas que se toman cuando se acude a entrenar en el gimnasio suelen incluir leche desnatada por su bajo contenido en grasa y su gran aporte de proteínas. Un ejemplo son los batidos con avena, que dan mucha energía y que no aportan grasa, siendo además bajos en calorías. En cualquier caso, la avena, como todos los cereales, es rica en hidratos de carbono y estos batidos solo son aconsejables para perder peso si se hace ejercicio a continuación.

Una estupenda manera de aportar proteínas al cuerpo durante un entrenamiento o en una dieta para bajar de peso es realizando gelatinas de leche. La gelatina tiene muchas proteínas y las gelatinas de leche, que pueden llevar fruta para dar sabores distintos, son muy sabrosas y un gran complemento.

Si te gusta disfrutar del sabor del jamón de más calidad pero al mejor precio del mercado la solución está en comprar jamón ibérico online. Las ventajas son evidentes:
-Podrás comparar precios de varias tiendas. Incluso podrás comparar los precios de tu marca favorita vendida en distintas tiendas online para comprarla donde te resulte más económica.
-No tendrás que salir a buscar el jamón. Especialmente si te gusta que tu jamón reúna ciertas cualidades. Lo localizas online, lo pides e inmediatamente te lo llevan a casa. En algunas tiendas puedes tenerlo en tu domicilio incluso al día siguiente.
-Puedes conocer la opinión de otros consumidores. En algunas tiendas online puedes saber qué opinan los consumidores que ya han comprado ese producto en concreto. Así que no tendrás que adquirir algo a ciegas.
En cualquier caso, cuando compras jamón online no compras nunca a ciegas, ya que las características del jamón tienen que estar bien indicadas en la ficha del mismo tanto si vas a comprar la pieza entera como si quieres comprar jamón al corte.
Al igual que ocurre en la tienda, cuando compras jamón no vas a saber realmente cómo sabe hasta que no llegues a tu casa y lo consumas, pero si pides que tenga unas características determinadas sabes que es difícil que te equivoques.
El jamón ibérico puede tener diferentes matices de sabor, pero en ningún caso estamos hablando de un jamón que pueda defraudar. Es un producto que siempre está a la altura de las expectativas más exigentes y que gusta a todo el mundo.
En España entendemos de jamón y por eso sabemos cómo comprarlo y cómo no equivocarnos al elegir. Escogiendo un jamón ibérico es seguro que se acertará  y que familia y amigos disfrutarán con nosotros de la elección realizada.
Aprovecha a la hora de realizar tus compras online y de paso que encargas un delicioso jamón puedes aprovechar para visitar una tienda de vinos y comprar algún caldo que acompañe como merece para que el homenaje gastronómico que os deis en casa sea completo y no falte detalle.
Solo queda una ocasión especial que sirva de excusa, aunque cuando no la hay siempre puede inventarse. Cualquier cosa puede ser digna de celebrarse cuando se va a hacer con una copa de buen vino con denominación de origen y unas lonchas de jamón de la mejor calidad de jamón ibérico.

Uno de nuestros postres favoritos son las magdalenas así que hoy vamos a enseñar 6 recetas para hacerlas en nuestra propia casa. La primera receta es de magdalenas de chocolate y leche condensada asturiana. Para hacerlas debemos batir 3 huecos y añadirle un poco de aceite, la leche condensada asturiana y ralladura de limón sin dejar de batir. Luego mezclamos levadura y harina y añadimos la mezcla anterior. Colocamos la mezcla en los papeles de magdalenas hasta la mitad. Después rallaremos el chocolate por encima y las hornearemos a 200º durante 15 minutos.
En segundo lugar, tenemos la magdalena de arándanos, que se hace mezclando harina integral, azúcar moreno y levadura de polvo, añadiéndole un poco de canela en polvo. Luego se agrega la leche asturiana sin dejar de remover, incorporando un huevo a la mezcla. Rellenamos el papel de la magdalena hasta la mitad y ponemos los arándanos por encima. Luego hornear a 180º durante 15 minutos y listo.
Para las magdalenas de pasas, mezclamos un huevo con azúcar hasta montarlo y le añadimos mantequilla derretida, leche asturiana y un poco de sal. Por otro lado, mezclamos harina y levadura y lo añadimos a la mezcla anterior, añadiendo también las pasas. Vertemos la mezcla en el molde y los horneamos durante 15 minutos e 180º. Una vez frías podemos espolvorearlos con azúcar glas.
En cuarto lugar, tenemos las magdalenas de miel, que se realizan mezclando azúcar glas, harina y almendras, a lo que se le añaden las claras de huevo. Después de remover le agregamos mantequilla fundida y la miel de naranja. Untamos dos recipientes con mantequilla con un poco de azúcar, donde echaremos la crema de miel. Después hornear durante 15 minutos a 180º.
En penúltima posición tenemos las magdalenas de mandarina con chispitas de chocolate. Para ello debemos derretir mantequilla y batirla hasta que quede cremosa. Luego vamos añadiendo el azúcar poco a poco sin dejar de batir. A continuación, añadimos los huevos y los batimos, y añadimos a toda esta mezcla en zumo de mandarina, harina y lavadura incorporándole un poco de sal. Añadimos después las bolitas de chocolate y repartimos la mezcla en los moldes para hornearlos durante 25 minutos a 190º
Por último, tenemos las magdalenas de aceite de oliva. Para hacerlas debemos batir cuatro huevos mezclados con 300 gr de azúcar, a lo que añadimos el aceite de oliva sin dejar de batir. A ello debemos añadir una mezcla de levadura y harina mezclada previamente en otro recipiente. Vertemos la mezcla final sobre los moldes y les echamos un poco de azúcar por encima antes de hornearlos durante 15 minutos a 180º.