Hace ya unos cuantos años, justo antes de que llegase todo esto de la pandemia, me había comprado una sombrilla de gran tamaño para poder llevar a la playa, pero por desgracia hace ya bastante tiempo que no voy a la playa. Al principio no fui porque no me fiaba de los que se fuesen a colocar cerca de mí pero después ya no me llamaba la atención. Es curioso cuando te das cuenta de que algo que antes te encantaba ha dejado de gustarte, no digo que no me guste ir a la playa pero ya no me llama tanto como lo hacía antes que iba a la playa absolutamente todos los días sin excepción. En verano ahora hasta prefiero ir al bosque que allí por lo menos se está bastante más fresquito y cuando mi amigo puede vamos hasta el barco que tiene. Que eso sí que no me deja de gustar, ya sea porque allí no hay nadie que me pueda molestar o porque me puedo bañar sin problema de que nadie me robe nada que haya dejado en la toalla. Esa es la mayor diferencia entre ir a la playa y al barco. Si voy solo a la playa no me suelo bañar por ese temor a que me roben las cosas, hay que ser desconfiado para que no te pasen cosas malas y yo soy bastante desconfiado.

Estamos justo en el momento en que si queremos usar el barco este año tenemos que empezar a hacerle las reparaciones necesarias. Por suerte este año hay que hacerle pocas reparaciones ya que el año pasado tuvimos que reparar bastantes cosas que no estaban bien. Este año lo primero que tenemos que hacer es echarle un ojo al motor que el año pasado no refrigeraba bien y eso es algo que hay que tener en cuenta para que el barco vaya lo rápido que nos gusta ir. Este año hemos dejado el barco durante el invierno en un sitio nuevo y esperamos que uno de los chicos que trabajan allí nos eche una mano con el motor y no se nos complique demasiado.

Cuando alquilas una propiedad, esperas que los inquilinos anteriores respeten los términos del contrato y te devuelvan el piso como se encontraba cuando lo recibieron. Sin embargo, después de alquilar mi última propiedad en Vigo, me di cuenta de que mis inquilinos se habían ido sin limpiar nada. El piso estaba sumido en un auténtico desorden. Los muebles no estaban correctamente colocados y el montón de papelería sobre la mesa era alarmante. Había restos de comida por todas partes y prácticamente no se podía ver el suelo a causa del polvo acumulado.

 

Fue entonces cuando decidí contratar una empresa limpieza en Vigo que fuese profesional para limpiar y desinfectar el piso antes de entregarlo a los nuevos inquilinos. Aunque las tarifas por este servicio suelen ser elevadas, la rapidez con la que solucionaron mi problema mereció la pena cada euro invertido. La empresa me ofreció todos los productos e utensilios necesarios para llevar a cabo la limpieza completa y enriquecida del hogar, así como varios productos opcionales tales como productos para eliminar olores o desincrustantes antibacterianos para aquellas zonas difíciles –como por ejemplo el grifo– donde quede algún tipo de suciedad persistente.

 

Pude comprobar con mis propios ojos cómo los trabajadores especializados realizaban sus tareas con gran atención al detalle, cubriendo hasta el último rincón del apartamento por muchas horas consecutivas ininterrumpidas pasando mop, esponja o bañera para facilitar la limpieza profunda. De esta manera fue posible limpiar hasta el último centímetro cuadrado del lugar, haciendo que estuviese manteniendo un nivel excelente en salud e higiene ambiental para usarse como vivienda una vez entregado a sus nuevos inquilinos.

 

Las empresas de limpieza profesional suelen incluir además otros servicios opcionales dependiendo las necesidades individuales como puede ser el lavado a presión con detergente especializado para fachadas exteriores –por ejemplo– si hay manchas resistentes visibles en la superficie exterior; desinfección mediante ozono; tratamiento antivaho; quitamanchas; desengrase; u otros procedimientos químicos similares relacionados con la conservación a largo plazo o descontaminación ambiental del lugar donde vivimos, trabajamos o nos relajamos emocionalmente.

 

En definitiva me siento muy satisfecho por haberme decidido por contratar un servicio tan profesional como el prestado por esta empresa ubicada en Vigo ya que ahora podré ofrecerle a mis próximos inquilinos todas las garantías sanitarias necesarias sin preocupaciones ni riesgos agregados ni amenaza para nuestra salud o calidad de vida interior y exterior dentro y fuera del hogar perteneciente a este inmueble alquilado en Vigo.

Nos dicen desde siempre que debemos cuidar nuestros lunares. Y cada vez son más las personas que los vigilan y los observan. Pero ¿qué debemos de hacer si uno de los lunares que tenemos comienza a tener cambios o lo vemos con mala pinta? Por mala pinta tenemos que entender algo muy amplio, desde que se inflame o sangre, que son las señales de alarma que nadie pasa por alto, hasta que el lunar crezca o cambie de color, que son detalles que a veces pasan más desapercibidos pero que es necesario controlar.

Si nos encontramos con alguna de estas cosas el primer paso es pedir cita con alguno de los Especialistas dermatologia medica Vigo para que lo vea. El dermatólogo será quién examine el lunar. Normalmente, ante cualquier cambio o duda, nos dirá que lo mejor es extirparlo. No debemos de asustarnos por esto, ya que es una medida preventiva y quitar un lugar es, en general, algo muy sencillo. Se hace de manera ambulatoria y solo se produce un pequeño corte con uno o dos puntos.

Tras esto, el dermatólogo enviará el lunar o lunares a analizar. En pocos días tendremos los resultados y nos dirán si se trata de un simple lunar feo o si hay un problema a mayores. En cualquier caso, la mayoría de los lunares malignos se solucionan con la simple extracción realizada. Pero puede ser que el dermatólogo nos pida que volvamos a pasar por el bisturí para cortar un poco más de tejido y asegurarse así que no queda nada en la piel.

Cuando un lunar es maligno, lo normal es que el dermatólogo examine mucho más cuidadosamente el resto de la piel de la persona, sobre todo los lunares o marcas. A partir de ahí, se realizarán revisiones periódicas para comprobar que no vuelve a haber problemas. Si al cabo de un tiempo no aparecen nuevos problemas, el paciente tendrá el alta y solo tendrá que realizarse los controles normales en cada o por parte del médico.

Vigilar los lunares merece la pena porque cualquier problema que se encuentre a tiempo evitará que pueda extenderse a más zonas. Los lunares malignos son, por lo general, fáciles de tratar cuando se localizan a tiempo y en muchos casos no repite el problema y el paciente puede olvidarse de que lo ha sufrido.