Mucha gente odia tener que buscar un sitio donde poder aparcar sus coches, y mi caso no es diferente porque a mi tampoco me gusta demasiado, pero por fortuna suelo tener bastante suerte cuando se trata de aparcar el coche. Considero que hay que llevar una mentalidad positiva para poder tener suerte y encontrar un buen sitio donde aparcar sin necesidad de buscar demasiado tiempo. Pero a veces es realmente complicado encontrar un sitio y acabas antes yendo a un parking en Madrid donde consigo aparcar a la primera y sin perder el tiempo. 

Hay gente que en lugar de buscar un sitio prefiere aparcar en doble fila en una calle para aprovechar si alguien sale y aparca él, pero eso a mi no me gusta ni me parece lógico. Personalmente si yo voy buscando un sitio para aparcar y en esa calle hay un coche en doble fila esperando no significa que si yo paso por donde otro está dejando su sitio, esté obligado a dejar que aparque el que estaba esperando, si yo estoy más cerca voy a aparcar y si tiene algo que decirme el que está esperando que me lo diga pero su coche no lo va a aparcar en ese sitio porque ya está mi coche. Que sea un vago o un cutre que no quiere gastar gasolina buscando un sitio no le adjudica automáticamente cualquier sitio que quede libre en esa calle por mucho que él o ella crea que sí.

Por fortuna en la zona en la que vivo tengo un garaje en el que poder dejar mi coche sin necesidad de buscar ningún sitio, pero cuando tengo que ir a trabajar eso es otra historia.

Esto mismo pasa igual en las playas a las que voy en verano, porque me doy cuenta de que muchos señores, sobre todo, se pasan horas esperando en su coche muriendo de calor para poder aparcar lo más cerca de donde está la familia. Personalmente en la playa prefiero aparcar un poco más lejos pero aparcar rápido, total me voy a ir de la playa de último así que no tengo prisa por recoger mi coche.

Aunque la depresión ha existido siempre, independientemente de cuándo hayamos comenzado a ponerle nombre, en estos tiempos parece haberse convertido en un mal mucho más frecuente. Pero ¿hay más personas con depresión o es que, por fin, hemos aprendido a hablar con naturalidad de este tipo de problemas?

Antes, cuando una persona tenía depresión callaba porque pensaba que eso le haría quedar ante los demás como poco menos que un loco o alguien con una enfermedad “imaginaria”. En algunos casos en los que la enfermedad se volvía incapacitante, se consideraba a la persona alguien con mucho cuento que lo único que no quería era trabajar.

Por suerte, las cosas han cambiado mucho y la sociedad se ha vuelto más comprensiva con el problema de la depresión. Esto hace que más personas reconozcan abiertamente qué es lo que les ocurre y dejen de esconderlo, porque saben que no será un estigma en su entorno.

No hay que confundir depresión con tristeza. Podemos estar tristes por muchos motivos y la tristeza es algo temporal y normal. Pero la depresión es una patología que hay que tratar. Cuando hay depresión la tristeza es abrumadora y puede impedir realizar las tareas diarias. La persona la siente de manera constante y prolongada, pudiendo llegar a no querer vivir.

Por eso, ante los síntomas de la depresión hay que pedir ayuda y acudir a un especialista en tratamientos de depresión en Pontevedra que pueda establecer un diagnóstico y dar un tratamiento. Los tratamientos para la depresión ayudan a que el organismo se equilibre y a que la persona deje de sentir esos bajones tan fuertes. Le dan ese impulso que necesita para poder recuperar el ánimo y llevar a cabo los quehaceres de la vida diaria.

Las depresiones pueden ser de muchos grados. Algunas personas tienen una ligera depresión fácil de tratar y que acaba pasándose. Pero, si no se trata, puede acabar volviéndose un problema crónico y mucho más complicado. Otras personas necesitan ayuda de un psiquiatra y también de un psicólogo que le ayude a tener las herramientas necesarias para afrontar la vida. En los casos más graves, puede ser necesario un internamiento, sobre todo si la persona amenaza con poner fin a su vida.

El apoyo de la familia y los amigos es fundamental para estas personas, pero debe de ser un apoyo eficaz y guiado por especialistas.