Ana llevaba tiempo escuchando hablar de la Isla de Ons, un pequeño paraíso situado en la ría de Pontevedra, parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia. Le habían contado que allí el tiempo pasaba más despacio, que las playas eran salvajes y tranquilas, que los senderos bordeaban acantilados desde los que se podía ver el océano infinito. Decidida a vivir esa experiencia, supo que el primer paso era claro: comprar billetes islas ons.
A diferencia de otros destinos, visitar la Isla de Ons no es tan simple como llegar y embarcar. Ana descubrió que, al tratarse de un espacio natural protegido, el acceso está controlado, sobre todo durante la temporada alta. Antes de comprar los billetes del barco, debía obtener una autorización de la Xunta de Galicia, que regula el número de visitantes diarios para preservar el ecosistema.
Con la ayuda de internet, accedió a la plataforma oficial y solicitó su permiso. Solo necesitaba indicar la fecha en la que quería viajar y algunos datos personales. Una vez aprobado, recibió un código que debía presentar al comprar los pasajes en una de las navieras autorizadas. Ana optó por salir desde el puerto de Bueu, por ser el más cercano a su alojamiento.
Comprar los billetes fue sencillo una vez con el código en mano. A través de la web de la naviera, seleccionó la hora de salida y de regreso, comprobó disponibilidad, y en pocos clics, ya tenía su plaza asegurada. También tuvo la opción de añadir el viaje de vuelta para otro día, en caso de querer quedarse a dormir en el camping de la isla, pero prefirió hacer la excursión en un solo día para aprovechar al máximo sin cargar demasiado equipaje.
Con los billetes ya confirmados, Ana solo pensaba en el día del viaje. Se imaginaba caminando entre los matorrales bajos, respirando aire puro, bañándose en la Playa de Melide o descubriendo el misterioso Buraco do Inferno. Para ella, ese billete representaba más que un trayecto en barco: era una llave de entrada a un mundo distinto, alejado del bullicio y lleno de belleza natural.
Comprar los billetes para la Isla de Ons fue el primer paso, pero también el más ilusionante. Ahora, solo quedaba esperar a que llegara el momento de embarcar rumbo a la aventura.