Heredar joyas familiares es algo realmente común en España. Pero ser el destinatario de este legado material genera una necesidad inesperada: ¿cómo tasar ese collar de oro, aquel broche esmaltado o esa cadena de plata? La respuesta está en los servicios de tasación de joyas profesional, un análisis técnico que examina la pureza y otras propiedades del metal, las gemas, etcétera, de la joya en cuestión, para expedir después un certificado con su valor o precio estimado.
Este precio final puede ser de distintas clases: el de reposición (coste de esa joya o una parecida en el mercado actual), el de liquidación (en busca de efectivo inmediato, sin negociación) o el de subasta (situado entre el valor de liquidación y el precio de venta al público).
En cualquier caso, la tasación de joyas comienza con el análisis del metal. Esta tarea toma en consideración la pureza en quilates, el peso o la cotización del material en el mercado correspondiente (por ejemplo, el mercado extrabursátil de oro de Londres u OTC).
Con frecuencia, las joyas se adornan con rubíes, zafiros, diamantes y otras gemas exóticas. Su valor aislado supera con frecuencia al del producto en su totalidad, por lo que su tasación es una de las operaciones más delicadas. Para ello, el experto tasador (a menudo apoyado en un gemólogo) estudia el peso, el color, la pureza y la talla o corte de la piedra. Como norma general, cuantas menos imperfecciones muestre la gema, mayor será su valor en el mercado (las esmeraldas son una excepción a esta regla).
El prestigio del artesano o marca manufacturera puede sobrepujar el precio de la joya con respecto a otras similares. Por ejemplo, un anillo idéntico a otro puede aumentar su valor si ha sido elaborado por Cartier, Tiffany & Co. u otras joyerías de fama mundial.